Juego de mesa
Scythe
Scythe es uno de esos juegos que se convierte en fenómeno antes de llegar a las mesas. Jamey Stegmaier y Stonemaier Games lo lanzaron en 2015 mediante una campaña de Kickstarter que recaudó una cantidad entonces récord para juegos de mesa, y desde su publicación en 2016 no ha salido de los puestos más altos de BoardGameGeek. Las ilustraciones de Jakub Różalski —conocido por sus pinturas que mezclan campiña eslava rural con mechs de combate— son tan reconocibles que muchos compraron el juego antes de saber exactamente a qué se jugaba.
La ambientación es una Europa alternativa de los años veinte: un escenario retrofuturista con ecos de la Belle Époque y la primera posguerra, donde cinco facciones compiten por el control de un territorio devastado por una guerra reciente. Cada facción tiene una miniatura de mech imponente, habilidades únicas y un tablero de jugador asimétrico que define su estilo natural de juego, desde los expansivos Nórdicos hasta los beligerantes Rusviet.
El sistema de acciones es elegante y eficiente: cada turno, cada jugador activa una de las cuatro secciones de su tablero de jugador, que siempre ofrece dos acciones encadenadas —una de la mitad superior y otra de la inferior—. La restricción clave es que no se puede repetir la sección usada el turno anterior, lo que crea un flujo de planificación muy particular. Con el tiempo, las acciones se desbloquean y mejoran, lo que genera una satisfactoria sensación de progresión.
El juego termina cuando un jugador consigue seis estrellas —logros que se obtienen cumpliendo objetivos como ganar combates, completar mejoras o reclutar trabajadores—. Al final, los jugadores convierten estrellas, territorios y recursos en monedas; el jugador más rico gana. Esta economía unificada hace que todo cuente, aunque de formas distintas.
Scythe decepciona a quienes esperan combate intenso: el conflicto armado existe pero es costoso y rara vez decisivo. El juego de fondo es de gestión de recursos y eficiencia de acciones. Los mechs sirven más para intimidar y controlar territorios que para grandes batallas. Esta naturaleza euro envuelta en estética de guerra sorprende a algunos jugadores nuevos que esperaban algo diferente.
Es un juego espectacular en mesa —la producción de Stonemaier es de primer nivel— y una experiencia sólida para grupos de dos a cinco jugadores con experiencia en eurogames. Con las expansiones Invasores del Lejano Oriente y El Amanecer de Ossonia el juego escala hasta siete jugadores y añade nuevas facciones. Un clásico moderno que merece su fama.
La ambientación es una Europa alternativa de los años veinte: un escenario retrofuturista con ecos de la Belle Époque y la primera posguerra, donde cinco facciones compiten por el control de un territorio devastado por una guerra reciente. Cada facción tiene una miniatura de mech imponente, habilidades únicas y un tablero de jugador asimétrico que define su estilo natural de juego, desde los expansivos Nórdicos hasta los beligerantes Rusviet.
El sistema de acciones es elegante y eficiente: cada turno, cada jugador activa una de las cuatro secciones de su tablero de jugador, que siempre ofrece dos acciones encadenadas —una de la mitad superior y otra de la inferior—. La restricción clave es que no se puede repetir la sección usada el turno anterior, lo que crea un flujo de planificación muy particular. Con el tiempo, las acciones se desbloquean y mejoran, lo que genera una satisfactoria sensación de progresión.
El juego termina cuando un jugador consigue seis estrellas —logros que se obtienen cumpliendo objetivos como ganar combates, completar mejoras o reclutar trabajadores—. Al final, los jugadores convierten estrellas, territorios y recursos en monedas; el jugador más rico gana. Esta economía unificada hace que todo cuente, aunque de formas distintas.
Scythe decepciona a quienes esperan combate intenso: el conflicto armado existe pero es costoso y rara vez decisivo. El juego de fondo es de gestión de recursos y eficiencia de acciones. Los mechs sirven más para intimidar y controlar territorios que para grandes batallas. Esta naturaleza euro envuelta en estética de guerra sorprende a algunos jugadores nuevos que esperaban algo diferente.
Es un juego espectacular en mesa —la producción de Stonemaier es de primer nivel— y una experiencia sólida para grupos de dos a cinco jugadores con experiencia en eurogames. Con las expansiones Invasores del Lejano Oriente y El Amanecer de Ossonia el juego escala hasta siete jugadores y añade nuevas facciones. Un clásico moderno que merece su fama.
Diseñador(es)
Jamey Stegmeier
Editorial(es)
CrowD Games
Matagot
Stonemaier Games
Preguntas frecuentes
- ¿Cuántos jugadores puede tener una partida de Scythe?
- De 1 a 5 jugadores en la edición base. Con las expansiones puede jugarse hasta con 7 jugadores. El solitario tiene reglas propias contra un rival automatizado.
- ¿Es Scythe un juego de combate o de estrategia económica?
- Principalmente económica. Aunque hay combate, el juego premia la gestión eficiente de recursos y acciones por encima de la agresión militar. Quienes busquen combate intenso pueden llevarse una sorpresa.
- ¿Cuánto dura una partida de Scythe?
- Entre 90 y 150 minutos para 3-5 jugadores. Las primeras partidas suelen superar las dos horas por la curva de aprendizaje.
- ¿Tienen todas las facciones las mismas posibilidades de ganar?
- Sí, el diseño está equilibrado. Cada facción tiene fortalezas y debilidades distintas, pero ninguna tiene ventaja estadística sobre las demás en manos experimentadas.
- ¿Tiene Scythe muchas expansiones?
- Sí: Invasores del Lejano Oriente (más facciones), El Amanecer de Ossonia (más facciones y modo en solitario), El Encuentro en el Lago (miniaventuras) y varios accesorios de producción. La caja base es completa sin expansiones.
Reseñas
Todavía no hay reseñas publicadas para este juego.