Juego de mesa
Guillotine
Guillotine es un divertido y mordaz juego de cartas ambientado en la Revolución Francesa. Diseñado por Paul Peterson y publicado por Wizards of the Coast a finales de los años noventa, propone una premisa cargada de humor negro: los jugadores encarnan a verdugos que compiten durante tres días por enviar a la guillotina a los nobles más valiosos. Es un título ligero, accesible y con un punto gamberro que lo ha mantenido como un clásico de la categoría de juegos de cartas familiares.
La mesa se organiza en una fila de cartas de nobles que representa la cola hacia la guillotina. En tu turno, lo normal es que ejecutes (es decir, te lleves) al noble que está en primera posición, sumando los puntos que valga esa carta. Aquí está el quid: cada noble tiene un valor distinto, e incluso algunos tienen valor negativo, porque ajusticiar a personajes queridos por el pueblo te resta puntos. El reto consiste en manipular el orden de la cola para quedarte siempre con la cabeza más rentable.
Para ello dispones de cartas de acción que puedes jugar antes de ejecutar: te permiten reordenar la fila, mover nobles adelante o atrás, intercambiar posiciones, robar puntos a rivales o aplicar efectos especiales. La gracia táctica está en preparar la cola para que, cuando te toque, el noble más jugoso quede justo el primero, mientras intentas dejarles a los demás los personajes de menor valor o incluso los negativos.
Es un juego rápido y desenfadado, perfecto como relleno o para grupos que buscan algo ligero sin renunciar del todo a la chispa estratégica. Admite habitualmente de dos a cinco jugadores, las partidas duran alrededor de media hora y las reglas se explican en cinco minutos. Su tono histórico-humorístico y sus ilustraciones caricaturescas lo hacen muy simpático, y aunque hay azar en las cartas que salen, también hay margen para la astucia y para fastidiar al rival en el momento justo.
Aunque es un juego ligero, Guillotine deja algo más de margen táctico del que aparenta a primera vista. La clave está en jugar tus cartas de acción en el orden adecuado para que, llegado tu turno, el noble más valioso quede justo a la cabeza de la cola, mientras intentas dejar a los rivales los personajes de menor valor o incluso los de puntuación negativa, que restan puntos. Algunas cartas tienen efectos especiales que interactúan con nobles concretos, lo que premia conocer el mazo y aprovechar las combinaciones. Hay azar, por supuesto, en las cartas que te tocan y en cómo se va formando la fila, pero también ocasiones para fastidiar al contrario o para arrebatarle una cabeza jugosa en el último momento, lo que genera esos pequeños zarpazos tan divertidos. Su ambientación histórica tratada con humor, sus ilustraciones caricaturescas y su ritmo ágil lo convierten en un relleno estupendo, de esos que se sacan mientras llega más gente o para cerrar la noche sin pensar demasiado. Es accesible para casi cualquier público, aunque su temática de cortar cabezas encaja algo mejor con jugadores algo mayores que con los más pequeños. Por precio y formato, es una de esas cajas pequeñas que rinden mucho más de lo que cuestan.
Guillotine es de esos juegos que cumplen estupendamente su función: entretenimiento directo, partidas cortas y un tema reconocible y divertido. No aspira a la profundidad de un eurogame, sino a sacar unas risas mientras se reparten cabezas. Si buscas un juego de cartas barato, ligero y con personalidad para abrir o cerrar una sesión de juegos, este pequeño clásico de la Revolución Francesa sigue siendo una elección estupenda. Ligero, mordaz y siempre bienvenido en cualquier mesa.
La mesa se organiza en una fila de cartas de nobles que representa la cola hacia la guillotina. En tu turno, lo normal es que ejecutes (es decir, te lleves) al noble que está en primera posición, sumando los puntos que valga esa carta. Aquí está el quid: cada noble tiene un valor distinto, e incluso algunos tienen valor negativo, porque ajusticiar a personajes queridos por el pueblo te resta puntos. El reto consiste en manipular el orden de la cola para quedarte siempre con la cabeza más rentable.
Para ello dispones de cartas de acción que puedes jugar antes de ejecutar: te permiten reordenar la fila, mover nobles adelante o atrás, intercambiar posiciones, robar puntos a rivales o aplicar efectos especiales. La gracia táctica está en preparar la cola para que, cuando te toque, el noble más jugoso quede justo el primero, mientras intentas dejarles a los demás los personajes de menor valor o incluso los negativos.
Es un juego rápido y desenfadado, perfecto como relleno o para grupos que buscan algo ligero sin renunciar del todo a la chispa estratégica. Admite habitualmente de dos a cinco jugadores, las partidas duran alrededor de media hora y las reglas se explican en cinco minutos. Su tono histórico-humorístico y sus ilustraciones caricaturescas lo hacen muy simpático, y aunque hay azar en las cartas que salen, también hay margen para la astucia y para fastidiar al rival en el momento justo.
Aunque es un juego ligero, Guillotine deja algo más de margen táctico del que aparenta a primera vista. La clave está en jugar tus cartas de acción en el orden adecuado para que, llegado tu turno, el noble más valioso quede justo a la cabeza de la cola, mientras intentas dejar a los rivales los personajes de menor valor o incluso los de puntuación negativa, que restan puntos. Algunas cartas tienen efectos especiales que interactúan con nobles concretos, lo que premia conocer el mazo y aprovechar las combinaciones. Hay azar, por supuesto, en las cartas que te tocan y en cómo se va formando la fila, pero también ocasiones para fastidiar al contrario o para arrebatarle una cabeza jugosa en el último momento, lo que genera esos pequeños zarpazos tan divertidos. Su ambientación histórica tratada con humor, sus ilustraciones caricaturescas y su ritmo ágil lo convierten en un relleno estupendo, de esos que se sacan mientras llega más gente o para cerrar la noche sin pensar demasiado. Es accesible para casi cualquier público, aunque su temática de cortar cabezas encaja algo mejor con jugadores algo mayores que con los más pequeños. Por precio y formato, es una de esas cajas pequeñas que rinden mucho más de lo que cuestan.
Guillotine es de esos juegos que cumplen estupendamente su función: entretenimiento directo, partidas cortas y un tema reconocible y divertido. No aspira a la profundidad de un eurogame, sino a sacar unas risas mientras se reparten cabezas. Si buscas un juego de cartas barato, ligero y con personalidad para abrir o cerrar una sesión de juegos, este pequeño clásico de la Revolución Francesa sigue siendo una elección estupenda. Ligero, mordaz y siempre bienvenido en cualquier mesa.
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Preguntas frecuentes
- ¿Cuántos jugadores admite Guillotine?
- Habitualmente de 2 a 5 jugadores.
- ¿Cuánto dura una partida?
- Alrededor de 30 minutos, con reglas que se explican en pocos minutos.
- ¿Cómo se gana?
- Ganando puntos al ejecutar nobles valiosos a lo largo de tres días; gana quien más puntos acumule, evitando los nobles de valor negativo.
- ¿Es apto para jugar en familia?
- Sí, es ligero y accesible, aunque su humor negro encaja mejor con público algo más mayor que el infantil.
- ¿Tiene mucha estrategia?
- Es ligero, pero permite cierta táctica al reordenar la cola de nobles con las cartas de acción.
Reseñas
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