Juego de mesa
Gloomhaven
Gloomhaven es, para muchos aficionados, uno de los mejores juegos de mesa jamás creados. Diseñado por Isaac Childres y publicado por Cephalofair Games en 2017, es un colosal dungeon crawler cooperativo basado en campañas que llegó a encabezar durante años el ranking de la web de referencia BoardGameGeek. Su caja es legendaria por su tamaño y peso (alrededor de diez kilogramos) y por todo lo que contiene: una campaña ramificada con 95 escenarios distintos, 17 clases de personaje jugables y más de mil quinientas cartas.
Ambientado en un mundo oscuro de fantasía, Gloomhaven nos pone al frente de un grupo de mercenarios que recorren mazmorras, ciudades y parajes cumpliendo misiones, mientras una trama envolvente se va desplegando según las decisiones del grupo. De uno a cuatro jugadores cooperan para superar cada escenario, ganar experiencia, dinero y botín, y mejorar a sus personajes desbloqueando nuevas habilidades, objetos y, poco a poco, clases ocultas que aparecen a medida que avanza la historia.
Su sistema de combate es una de sus grandes señas de identidad. En lugar de tiradas de dados para las acciones, cada personaje gestiona una mano de cartas de habilidad: en cada turno juega dos, combinando una acción superior y una inferior, y decidiendo además el orden de iniciativa. La gestión de esa mano es agónica y brillante, porque las cartas se van "quemando" y, cuando te quedas sin ellas, tu personaje se agota y debe descansar. Esto convierte cada escenario en un tenso rompecabezas táctico de gestión de recursos y posicionamiento.
Gloomhaven es un juego de alta complejidad y gran envergadura, pensado para grupos comprometidos que quieran embarcarse en una campaña de decenas y decenas de horas, casi como una serie de televisión jugada sobre la mesa. No es un título para una tarde suelta ni para jugadores ocasionales: requiere espacio, tiempo de montaje y ganas de aprender un reglamento extenso. A cambio, ofrece una sensación de progresión y de aventura difícilmente igualable.
Lo que engancha de Gloomhaven es esa poderosa sensación de progresión continua. No solo mejoran tus personajes, sino que el propio mundo evoluciona: se desbloquean nuevas ciudades, objetos a la venta, eventos aleatorios y ramas de la historia según vuestras decisiones, e incluso clases secretas que aparecen al cumplir ciertos objetivos personales. Cada personaje tiene además una meta de retiro que, al alcanzarla, lo jubila para dar paso a uno nuevo, lo que mantiene la campaña fresca y en constante renovación. El sistema de combate con cartas premia la anticipación y el trabajo en equipo: como no puedes comunicar tus cartas exactas a los compañeros, coordinar los turnos y prever quién actuará antes se convierte en un puzle táctico muy satisfactorio. A cambio de toda esa profundidad, hay que asumir un montaje y desmontaje laboriosos en cada escenario y un reglamento que conviene digerir con calma. Por eso funciona mejor con un grupo estable y comprometido, capaz de mantener la campaña durante meses, que con jugadores que solo buscan una partida puntual. Su éxito ha sido tal que ha generado todo un ecosistema de versiones, secuelas y adaptaciones, incluida una aclamada versión digital, buena prueba del cariño que le tiene la comunidad.
Para quien quiera asomarse sin comprometerse con semejante mole, existen puntos de entrada más asequibles, como Gloomhaven: Fauces del León, una versión introductoria autoconclusiva y más barata, o el pequeño Botones y Bichos para el juego en solitario. También cuenta con una secuela mayor, Frosthaven. Si buscas la experiencia cooperativa más profunda y duradera del mercado y no te asusta su tamaño, Gloomhaven es una cima absoluta del género. Pocas aventuras de mesa llegan tan lejos ni dejan un recuerdo tan duradero.
Ambientado en un mundo oscuro de fantasía, Gloomhaven nos pone al frente de un grupo de mercenarios que recorren mazmorras, ciudades y parajes cumpliendo misiones, mientras una trama envolvente se va desplegando según las decisiones del grupo. De uno a cuatro jugadores cooperan para superar cada escenario, ganar experiencia, dinero y botín, y mejorar a sus personajes desbloqueando nuevas habilidades, objetos y, poco a poco, clases ocultas que aparecen a medida que avanza la historia.
Su sistema de combate es una de sus grandes señas de identidad. En lugar de tiradas de dados para las acciones, cada personaje gestiona una mano de cartas de habilidad: en cada turno juega dos, combinando una acción superior y una inferior, y decidiendo además el orden de iniciativa. La gestión de esa mano es agónica y brillante, porque las cartas se van "quemando" y, cuando te quedas sin ellas, tu personaje se agota y debe descansar. Esto convierte cada escenario en un tenso rompecabezas táctico de gestión de recursos y posicionamiento.
Gloomhaven es un juego de alta complejidad y gran envergadura, pensado para grupos comprometidos que quieran embarcarse en una campaña de decenas y decenas de horas, casi como una serie de televisión jugada sobre la mesa. No es un título para una tarde suelta ni para jugadores ocasionales: requiere espacio, tiempo de montaje y ganas de aprender un reglamento extenso. A cambio, ofrece una sensación de progresión y de aventura difícilmente igualable.
Lo que engancha de Gloomhaven es esa poderosa sensación de progresión continua. No solo mejoran tus personajes, sino que el propio mundo evoluciona: se desbloquean nuevas ciudades, objetos a la venta, eventos aleatorios y ramas de la historia según vuestras decisiones, e incluso clases secretas que aparecen al cumplir ciertos objetivos personales. Cada personaje tiene además una meta de retiro que, al alcanzarla, lo jubila para dar paso a uno nuevo, lo que mantiene la campaña fresca y en constante renovación. El sistema de combate con cartas premia la anticipación y el trabajo en equipo: como no puedes comunicar tus cartas exactas a los compañeros, coordinar los turnos y prever quién actuará antes se convierte en un puzle táctico muy satisfactorio. A cambio de toda esa profundidad, hay que asumir un montaje y desmontaje laboriosos en cada escenario y un reglamento que conviene digerir con calma. Por eso funciona mejor con un grupo estable y comprometido, capaz de mantener la campaña durante meses, que con jugadores que solo buscan una partida puntual. Su éxito ha sido tal que ha generado todo un ecosistema de versiones, secuelas y adaptaciones, incluida una aclamada versión digital, buena prueba del cariño que le tiene la comunidad.
Para quien quiera asomarse sin comprometerse con semejante mole, existen puntos de entrada más asequibles, como Gloomhaven: Fauces del León, una versión introductoria autoconclusiva y más barata, o el pequeño Botones y Bichos para el juego en solitario. También cuenta con una secuela mayor, Frosthaven. Si buscas la experiencia cooperativa más profunda y duradera del mercado y no te asusta su tamaño, Gloomhaven es una cima absoluta del género. Pocas aventuras de mesa llegan tan lejos ni dejan un recuerdo tan duradero.
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Preguntas frecuentes
- ¿Cuántos jugadores admite Gloomhaven?
- De 1 a 4 jugadores en modo cooperativo, y funciona muy bien también en solitario.
- ¿Cuánto dura?
- Cada escenario ronda 1-2 horas, pero la campaña completa supone decenas y decenas de horas de juego.
- ¿Es difícil de aprender?
- Es de complejidad alta y reglamento extenso; está orientado a jugadores experimentados o muy motivados.
- ¿Por dónde puedo empezar si me abruma?
- Por Gloomhaven: Fauces del León, una versión introductoria más barata, o por Botones y Bichos para jugar en solitario.
- ¿Usa dados para el combate?
- No para las acciones: cada personaje gestiona una mano de cartas de habilidad, lo que aporta su característico toque táctico.
Reseñas
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