Juego de mesa
Exploding Kittens
Exploding Kittens es un juego de cartas gamberro y desenfadado que se convirtió en un fenómeno mundial. Publicado en 2015 tras una campaña de Kickstarter que batió récords de mecenas, fue creado por Elan Lee y Matthew Inman (autor del popular webcómic The Oatmeal), cuyo humor absurdo impregna por completo el juego. Su premisa es tan tonta como divertida: es una especie de ruleta rusa con gatitos en la que el objetivo es no ser quien explote.
El funcionamiento es muy sencillo. Los jugadores roban cartas por turnos del mazo central. La mayoría son inofensivas y con efectos disparatados, pero escondidas entre ellas hay cartas de Gatito Explosivo: si robas una, explotas y quedas eliminado... salvo que tengas una carta de Desactivar para neutralizarla (con métodos tan ridículos como un puntero láser o hierba gatera). El resto de cartas te permiten manipular la situación: saltarte tu robo, atacar para que el siguiente robe el doble, barajar el mazo, mirar las cartas superiores o robar cartas a otros jugadores.
Toda la estrategia consiste en gestionar el riesgo y empujar el peligro hacia los demás. Sabes cuántos gatitos explosivos quedan en el mazo, así que vas calculando probabilidades mientras intentas reservar tus cartas de desactivar y endosar el robo a tus rivales en el peor momento posible. Es un juego de pícaros y mala leche cariñosa, donde reírse de la desgracia ajena forma parte del espectáculo.
Es un party game ligero, rápido y muy accesible: las partidas duran apenas quince minutos, admite de dos a cinco jugadores (ampliables combinando mazos o con expansiones) y la edad recomendada ronda los siete años, aunque hay ediciones específicas. No busca profundidad estratégica, sino diversión inmediata y carcajadas, por lo que funciona de maravilla como juego de inicio de velada, para jugar con gente que no suele hacerlo o para amenizar una reunión familiar.
Conviene tener claro qué es y qué no es Exploding Kittens para disfrutarlo en su justa medida. No es un juego de estrategia profunda ni pretende serlo: es un party game ligero, rápido y muy gamberro, diseñado para arrancar carcajadas y momentos de tensión tonta más que para devanarse los sesos. Su gracia está en el factor sorpresa, en el humor absurdo de las ilustraciones de The Oatmeal y en esa pizca de mala leche que aparece cuando obligas a un amigo a robar dos cartas sabiendo que el mazo está cargado de gatitos explosivos. La dosis de azar es alta, así que no esperes controlar tu destino al cien por cien; lo divertido es precisamente sufrir y reírse con cada robo a ciegas. Las cartas de ver el futuro, barajar o atacar dan cierto margen para gestionar el riesgo y empujar el peligro hacia los demás, pero la suerte siempre tiene la última palabra. Por su sencillez extrema y sus partidas de quince minutos, es un juego perfecto para introducir a gente que no suele jugar, para amenizar una sobremesa o para jugar con niños, siempre que se elija la edición adecuada a su edad. Su enorme catálogo de versiones y su precio contenido lo convierten, además, en un regalo muy socorrido.
Su enorme éxito ha dado lugar a multitud de versiones y expansiones (la edición para mayores con humor más subido de tono, ediciones temáticas, party packs para más jugadores e incluso variantes como El Bien contra el Mal), todas con el mismo espíritu canalla. Si buscas un juego de cartas barato, ligero y que garantice risas sin necesidad de explicar reglas complicadas, Exploding Kittens es una apuesta de lo más segura. Diversión inmediata, sin complicaciones y con gatitos explosivos de por medio.
El funcionamiento es muy sencillo. Los jugadores roban cartas por turnos del mazo central. La mayoría son inofensivas y con efectos disparatados, pero escondidas entre ellas hay cartas de Gatito Explosivo: si robas una, explotas y quedas eliminado... salvo que tengas una carta de Desactivar para neutralizarla (con métodos tan ridículos como un puntero láser o hierba gatera). El resto de cartas te permiten manipular la situación: saltarte tu robo, atacar para que el siguiente robe el doble, barajar el mazo, mirar las cartas superiores o robar cartas a otros jugadores.
Toda la estrategia consiste en gestionar el riesgo y empujar el peligro hacia los demás. Sabes cuántos gatitos explosivos quedan en el mazo, así que vas calculando probabilidades mientras intentas reservar tus cartas de desactivar y endosar el robo a tus rivales en el peor momento posible. Es un juego de pícaros y mala leche cariñosa, donde reírse de la desgracia ajena forma parte del espectáculo.
Es un party game ligero, rápido y muy accesible: las partidas duran apenas quince minutos, admite de dos a cinco jugadores (ampliables combinando mazos o con expansiones) y la edad recomendada ronda los siete años, aunque hay ediciones específicas. No busca profundidad estratégica, sino diversión inmediata y carcajadas, por lo que funciona de maravilla como juego de inicio de velada, para jugar con gente que no suele hacerlo o para amenizar una reunión familiar.
Conviene tener claro qué es y qué no es Exploding Kittens para disfrutarlo en su justa medida. No es un juego de estrategia profunda ni pretende serlo: es un party game ligero, rápido y muy gamberro, diseñado para arrancar carcajadas y momentos de tensión tonta más que para devanarse los sesos. Su gracia está en el factor sorpresa, en el humor absurdo de las ilustraciones de The Oatmeal y en esa pizca de mala leche que aparece cuando obligas a un amigo a robar dos cartas sabiendo que el mazo está cargado de gatitos explosivos. La dosis de azar es alta, así que no esperes controlar tu destino al cien por cien; lo divertido es precisamente sufrir y reírse con cada robo a ciegas. Las cartas de ver el futuro, barajar o atacar dan cierto margen para gestionar el riesgo y empujar el peligro hacia los demás, pero la suerte siempre tiene la última palabra. Por su sencillez extrema y sus partidas de quince minutos, es un juego perfecto para introducir a gente que no suele jugar, para amenizar una sobremesa o para jugar con niños, siempre que se elija la edición adecuada a su edad. Su enorme catálogo de versiones y su precio contenido lo convierten, además, en un regalo muy socorrido.
Su enorme éxito ha dado lugar a multitud de versiones y expansiones (la edición para mayores con humor más subido de tono, ediciones temáticas, party packs para más jugadores e incluso variantes como El Bien contra el Mal), todas con el mismo espíritu canalla. Si buscas un juego de cartas barato, ligero y que garantice risas sin necesidad de explicar reglas complicadas, Exploding Kittens es una apuesta de lo más segura. Diversión inmediata, sin complicaciones y con gatitos explosivos de por medio.
Editorial(es)
Hobby World
Exploding Kittens Inc
Vídeos
Preguntas frecuentes
- ¿Cuántos jugadores admite Exploding Kittens?
- De 2 a 5 jugadores en la caja básica, ampliables combinando mazos o con expansiones.
- ¿A partir de qué edad?
- A partir de unos 7 años en la versión estándar; existe una edición para adultos con humor más subido de tono.
- ¿Cuánto dura una partida?
- Unos 15 minutos, ideal como juego rápido o para abrir una velada.
- ¿Tiene mucha estrategia?
- Es ligero y bastante azaroso: se basa en gestionar el riesgo y endosar el peligro a los demás más que en planificar a largo plazo.
- ¿Hay expansiones?
- Sí, varias, incluyendo party packs para más jugadores y variantes como El Bien contra el Mal.
Reseñas
Todavía no hay reseñas publicadas para este juego.